Salvador Pittaluga Nivar,

un formador de periodistas

 

EXHORTA A COMUNICADORES SOCIALES A EJERCER CON DEDICACIóN Y DECORO LA PROFESIóN

MERCEDES CASTILLO
SANTO DOMINGO.-

Salvador Pittaluga Nivar fundó el IDP en 1969, antes de ser exiliado por defender las ideas de Juan Bosch.

Salvador Pittaluga Nivar, abogado, periodista, maestro de varias generaciones de comunicadores dominicanos y de una reconocida solidaridad humana, se define como un hombre de ideas y de acción, al expresar su satisfacción y orgullo por los mil 100 egresados del Instituto Dominicano de Periodismo (IDP), por el exilio de que fue víctima, por defender al Gobierno del profesor Juan Bosch y por haber cumplido con su deber como periodista cuando le tocó la responsabilidad de dirigir el primer debate político televisivo en el continente en su programa Actualidades.


En ocasión de celebrarse el próximo sábado el Día Nacional del Periodista, expresó su preocupación por la deficiencia, que a su juicio se observa en la enseñanza pública para dar la debida preparación a los niños pobres dominicanos, así como el olvido imperdonable de enseñarle a amar su país y a defenderlo. Igualmente, le preocupa el fenómeno de la corrupción y la invasión pacífica de haitianos en este país, sin que se esté haciendo nada para evitarlo. Exhortó a los periodistas a ejercer con dedicación y decoro sus deberes, recordando permanentemente que se ejerce la profesión en un país pobre y pequeño, que estará siempre a merced de que no se olviden los deberes para con la Patria.


Su ilusión es abrir la Escuela de Comunicación Oral José Semorile, ya que la considera como la respuesta idónea para formar con una base cultural sólida al periodista y locutor que trabajará en medios electrónicos.

¿Cómo se define personal y profesionalmente?


Como un hombre de ideas y acción, con la esperanza de que las buenas acciones que realizó o pueda realizar compensen favorablemente en mi caso, la balanza entre el bien y mal, en qué consiste la vida de cada quien. Personalmente me siento satisfecho. Como periodista, tuve la suerte singular de tener oportunidades sobresalientes.

¿Qué importancia tuvo para el periodismo nacional y para la democracia dominicana el debate televisivo que usted dirigió en 1962 entre el profesor Juan Bosch y el padre Láutico García?


Después de la muerte de Trujillo, terminaba la primera campaña electoral del país, que se había polarizado entre el doctor Viriato Fiallo y el profesor Juan Bosch, una semana antes de las elecciones Bosch retiró su candidatura, alegando una campaña en su contra desde los púlpitos del poder, poniendo como ejemplo un artículo del padre Láutico García. Vista la situación delicada para la democracia, se me ocurrió invitar a mi programa de televisión (Actualidades), tanto a Bosch como al padre, quienes aceptaron la invitación y debatieron durante cuatro horas, en cuyo final, el sacerdote dijo no creer que Bosch fuera un comunista.

 

Agradezco al destino que se me presentara esa oportunidad, cuyo deber cumplí de la misma manera que estoy seguro, varios de los muy buenos comentaristas que existen hoy, lo hubieran logrado. Ese programa definió el delicado momento histórico de la nación y estableció un precedente en el periodismo, no sólo en nuestro país, sino en el continente.

 

Ni siquiera en los Estados Unidos existía el debate político televisivo, que yo sepa, como instrumento decisorio. Fue un acontecimiento noticioso mundial en el Caribe. Vinieron desde Europa a grabar y tomar vista del programa. Realmente, el periodismo se vio representado, fue un cumplimiento del deber del periodista de favorecer la lucha por las verdaderas libertades democráticas del país y por eso es importante.


¿
Cómo valora el periodismo dominicano?


Lo creo muy bueno, sobre todo, en comparación con los demás países, pero creo que al igual que en las demás áreas de la vida de nuestra nación y del mundo, la corrupción está presente y eso me preocupa.


¿Qué le recomienda a los periodistas en su día?


Que ejerzan con dedicación y decoro sus deberes, que no se corrompan y que recuerden permanentemente que ejercemos en un país pobre y pequeño que estará siempre a merced de que no se olviden los deberes para con la Patria.


¿
Qué incidencia tienen los egresados del IDP en el periodismo nacional?


Además de que son parte importante en el periodismo, ya han alcanzado importantes funciones directivas, cuando menos, dirigen varios medios. Me siento muy satisfecho por él, es mi mayor orgullo.


¿
Cómo valora el cuerpo profesoral del IDP?


Como extraordinariamente capacitado y desinteresado. Han sido profesores del Instituto don Rafael Herrera, Héctor Pérez Reyes, Joaquín Salazar, Julio Estrella, Bonaparte Gautreaux Piñeyro, Virgilio Alcántara, Guarionex Rosa, Lipe Collado, Carlos Márquez, Carlos Cepeda Suriel. En la actualidad son profesores Adriano de la Cruz, subdirector del IDP; el general retirado Manuel Antonio Cuervo Gómez, decano de profesores, Carlos Nina Gómez, Luis López Rivas, Washington Lightgow, Mercedes Castillo, Ramón Sena Reyes, entre otros.


¿Cuáles son sus aspiraciones con el instituto?


Tengo una gran ilusión con la apertura de la Escuela de Comunicación Oral José Semorile, que va a comenzar el día dos de abril. Estimo, responde a la urgente necesidad de preparar al periodista y al locutor que trabaja o vaya a trabajar en los medios electrónicos con una base cultural más sólida que la que le proporcionan los programas tradicionales del área.


¿Por qué siente satisfacción por haber sido exiliado?


Entendí que era el lugar de honor de los dominicanos. Lamentablemente, a veces, en nuestra historia, ese lugar ha estado en las cárceles, y otras veces en el exilio. Tanto en mi programa de TV (Actualidades) como mi periódico, la Tarde Dominicana, que duró apenas unos meses, defendí el Gobierno de Bosch. Tenía en mi contra la circunstancia agravante de haber sido el moderador del debate televisivo del cual surgió el triunfo electoral de Bosch y haber sido el organizador de todo el proceso diplomático de los actos de toma de posesión.

 

Ante el poco deseo de cooperación que observaban militantes de puesto en el Palacio, tuve que inventarme que el profesor Juan Bosch me había dicho que en los primeros seis meses no haría cambios en la esfera militar, produciéndose de inmediato un cambio de actitud, lo que permitió organizar con menos inconvenientes la ceremonia del traspaso de mando. Bosch se enteró de esto y se puso guapo, pero yo le dije que esa habilidad era lo que había permitido conseguir la cooperación de los militares, que me excusara y que era él el que sabía si podía cumplir con esa promesa, a lo que se acogió.



¿Qué le preocupa del país en estos momentos?

 

La muy deficiente enseñanza que se ofrece al niño pobre dominicano y el olvido imperdonable de enseñarle a amar su país y defenderlo; también la invasión pacífica de haitianos en nuestro país.


¿Qué le gustaría seguir haciendo?


Tratar de cumplir con mi deber como familiar, como ciudadano y profesor. Lo mismo que seguir haciendo lo posible por ser lo mejor que pueda, y lo menos malo.

¿Cuál es su mensaje final?


Que los dominicanos comprendan que la verdadera felicidad no se compra ni se vende.

 

Historia de su vida

ORIGEN. Nació en la calle Las Mercedes de la Ciudad Colonial y cumplió 70 años de edad el pasado 16 de marzo. Estudió Derecho en la Universidad de Santo Domingo.

PROGENITORES. Su padre fue el ingeniero Juan Bautista Pittaluga, de origen italiano, y su madre fue la maestra y poetisa Amada Nivar de Pittaluga, de ancestros colombiano y francés. Murió el 14 de julio de 1988. Una calle del sector La Julia del Distrito Nacional lleva el nombre de la maestra por sus aportes a la educación nacional. Su padre trabajó en la instalación de la primera planta eléctrica que a principios del recién finalizado siglo se construyó en el país. Murió el 12 de diciembre de 1958, siendo miembro del Consejo Administrativo de la Corporación Dominicana de Electricidad.


HUELLAS DE SU FAMILIA. Su bisabuela, Dolores Lavastida, fue la primera mujer homenajeada con motivo del Día de las Madres. Su bisabuelo era judío. Su abuelo, don Salvador Pittaluga, de origen genovés, casó con una hija de italiano, doña Elisa Cambiaso, sobrina del almirante Juan Bautista Cambiaso, fundador de la Marina de Guerra Dominicana, y luchó su Goleta Aurora a la columna de hombres haitianos que venían a invadir por mar al país el 30 de marzo de 1844, hecho que la historia dominicana recoge con el nombre de Batalla Naval del Tortugue, al sur de Baní. La goleta estaba armada. Fue la primera nave de guerra de la Marina Dominicana. El patricio Juan Pablo Duarte había previsto la invasión haitiana por tierra y mar, por lo que contaba con la cooperación y la palabra de mi tío, Juan Baustista Cambiaso. Así se lo hizo saber a Luis Cambiaso, su abuelo. Papá me contó que la familia participó en la lucha de la Independencia.


HIJOS. Juan Bautista Pittaluga Nivar, fallecido a los 15 años; el mayor del matrimonio, José Manuel, fundador del Banco Nacional de la Vivienda (VNV); la tecnóloga médico Amadita Pittaluga de González, propietaria de los Laboratorios Amadita Pittaluga de González.

Próxima obra. Está preparando una antología para recoger todos sus poemas, que se llamará El comentario de sus versos. No se explica por qué los versos de su madre son de dolor, habiendo formado una familia bonita, con incidencia social.