Salvador Pittaluga Nivar, abogado, periodista, maestro de varias
generaciones de comunicadores dominicanos y de una reconocida solidaridad
humana, se define como un hombre de ideas y de acción, al expresar su
satisfacción y orgullo por los mil 100 egresados del Instituto Dominicano de
Periodismo (IDP), por el exilio de que fue víctima, por defender al Gobierno
del profesor Juan Bosch y por haber cumplido con su deber como periodista
cuando le tocó la responsabilidad de dirigir el primer debate político
televisivo en el continente en su programa Actualidades.
En ocasión de celebrarse el próximo sábado el Día Nacional del Periodista,
expresó su preocupación por la deficiencia, que a su juicio se observa en la
enseñanza pública para dar la debida preparación a los niños pobres
dominicanos, así como el olvido imperdonable de enseñarle a amar su país y a
defenderlo. Igualmente, le preocupa el fenómeno de la corrupción y la
invasión pacífica de haitianos en este país, sin que se esté haciendo nada
para evitarlo. Exhortó a los periodistas a ejercer con dedicación y decoro
sus deberes, recordando permanentemente que se ejerce la profesión en un
país pobre y pequeño, que estará siempre a merced de que no se olviden los
deberes para con la Patria.
Su ilusión es abrir la Escuela de Comunicación Oral José Semorile, ya que la
considera como la respuesta idónea para formar con una base cultural sólida
al periodista y locutor que trabajará en medios electrónicos.
¿Cómo se define personal y profesionalmente?
Como un hombre de ideas y acción, con la esperanza de que las buenas
acciones que realizó o pueda realizar compensen favorablemente en mi caso,
la balanza entre el bien y mal, en qué consiste la vida de cada quien.
Personalmente me siento satisfecho. Como periodista, tuve la suerte singular
de tener oportunidades sobresalientes.
¿Qué importancia tuvo para el periodismo nacional y para la democracia
dominicana el debate televisivo que usted dirigió en 1962 entre el profesor
Juan Bosch y el padre Láutico García?
Después de la muerte de Trujillo, terminaba la primera campaña electoral del
país, que se había polarizado entre el doctor Viriato Fiallo y el profesor
Juan Bosch, una semana antes de las elecciones Bosch retiró su candidatura,
alegando una campaña en su contra desde los púlpitos del poder, poniendo
como ejemplo un artículo del padre Láutico García. Vista la situación
delicada para la democracia, se me ocurrió invitar a mi programa de
televisión (Actualidades), tanto a Bosch como al padre, quienes aceptaron la
invitación y debatieron durante cuatro horas, en cuyo final, el sacerdote
dijo no creer que Bosch fuera un comunista.
Agradezco al destino que se me presentara esa oportunidad, cuyo deber cumplí
de la misma manera que estoy seguro, varios de los muy buenos comentaristas
que existen hoy, lo hubieran logrado. Ese programa definió el delicado
momento histórico de la nación y estableció un precedente en el periodismo,
no sólo en nuestro país, sino en el continente.
Ni siquiera en los Estados Unidos existía el debate político televisivo, que
yo sepa, como instrumento decisorio. Fue un acontecimiento noticioso mundial
en el Caribe. Vinieron desde Europa a grabar y tomar vista del programa.
Realmente, el periodismo se vio representado, fue un cumplimiento del deber
del periodista de favorecer la lucha por las verdaderas libertades
democráticas del país y por eso es importante.
¿Cómo
valora el periodismo dominicano?
Lo creo muy bueno, sobre todo, en comparación con los demás países, pero
creo que al igual que en las demás áreas de la vida de nuestra nación y del
mundo, la corrupción está presente y eso me preocupa.
¿Qué le recomienda a los periodistas en su día?
Que ejerzan con dedicación y decoro sus deberes, que no se corrompan y que
recuerden permanentemente que ejercemos en un país pobre y pequeño que
estará siempre a merced de que no se olviden los deberes para con la Patria.
¿Qué
incidencia tienen los egresados del IDP en el periodismo nacional?
Además de que son parte importante en el periodismo, ya han alcanzado
importantes funciones directivas, cuando menos, dirigen varios medios. Me
siento muy satisfecho por él, es mi mayor orgullo.
¿Cómo
valora el cuerpo profesoral del IDP?
Como extraordinariamente capacitado y desinteresado. Han sido profesores del
Instituto don Rafael Herrera, Héctor Pérez Reyes, Joaquín Salazar, Julio
Estrella, Bonaparte Gautreaux Piñeyro, Virgilio Alcántara, Guarionex Rosa,
Lipe Collado, Carlos Márquez, Carlos Cepeda Suriel. En la actualidad son
profesores Adriano de la Cruz, subdirector del IDP; el general retirado
Manuel Antonio Cuervo Gómez, decano de profesores, Carlos Nina Gómez, Luis
López Rivas, Washington Lightgow, Mercedes Castillo, Ramón Sena Reyes, entre
otros.
¿Cuáles son sus aspiraciones con el instituto?
Tengo una gran ilusión con la apertura de la Escuela de Comunicación Oral
José Semorile, que va a comenzar el día dos de abril. Estimo, responde a la
urgente necesidad de preparar al periodista y al locutor que trabaja o vaya
a trabajar en los medios electrónicos con una base cultural más sólida que
la que le proporcionan los programas tradicionales del área.
¿Por qué siente satisfacción por haber sido exiliado?
Entendí que era el lugar de honor de los dominicanos. Lamentablemente, a
veces, en nuestra historia, ese lugar ha estado en las cárceles, y otras
veces en el exilio. Tanto en mi programa de TV (Actualidades) como mi
periódico, la Tarde Dominicana, que duró apenas unos meses, defendí el
Gobierno de Bosch. Tenía en mi contra la circunstancia agravante de haber
sido el moderador del debate televisivo del cual surgió el triunfo electoral
de Bosch y haber sido el organizador de todo el proceso diplomático de los
actos de toma de posesión.
Ante el poco deseo de cooperación que observaban militantes de puesto en el
Palacio, tuve que inventarme que el profesor Juan Bosch me había dicho que
en los primeros seis meses no haría cambios en la esfera militar,
produciéndose de inmediato un cambio de actitud, lo que permitió organizar
con menos inconvenientes la ceremonia del traspaso de mando. Bosch se enteró
de esto y se puso guapo, pero yo le dije que esa habilidad era lo que había
permitido conseguir la cooperación de los militares, que me excusara y que
era él el que sabía si podía cumplir con esa promesa, a lo que se acogió.
¿Qué le preocupa del país en estos momentos?
La muy deficiente enseñanza que se ofrece al niño pobre dominicano y el
olvido imperdonable de enseñarle a amar su país y defenderlo; también la
invasión pacífica de haitianos en nuestro país.
¿Qué le gustaría seguir haciendo?
Tratar de cumplir con mi deber como familiar, como ciudadano y profesor. Lo
mismo que seguir haciendo lo posible por ser lo mejor que pueda, y lo menos
malo.
¿Cuál es su mensaje final?
Que los dominicanos comprendan que la verdadera felicidad no se compra ni se
vende.
Historia
de su vida
ORIGEN.
Nació
en la calle Las Mercedes de la Ciudad Colonial y cumplió 70 años de edad el
pasado 16 de marzo. Estudió Derecho en la Universidad de Santo Domingo.
PROGENITORES. Su padre fue el ingeniero Juan Bautista Pittaluga, de origen
italiano, y su madre fue la maestra y poetisa Amada Nivar de Pittaluga, de
ancestros colombiano y francés. Murió el 14 de julio de 1988. Una calle del
sector La Julia del Distrito Nacional lleva el nombre de la maestra por sus
aportes a la educación nacional. Su padre trabajó en la instalación de la
primera planta eléctrica que a principios del recién finalizado siglo se
construyó en el país. Murió el 12 de diciembre de 1958, siendo miembro del
Consejo Administrativo de la Corporación Dominicana de Electricidad.
HUELLAS DE SU FAMILIA. Su bisabuela, Dolores Lavastida, fue la primera mujer
homenajeada con motivo del Día de las Madres. Su bisabuelo era judío. Su
abuelo, don Salvador Pittaluga, de origen genovés, casó con una hija de
italiano, doña Elisa Cambiaso, sobrina del almirante Juan Bautista Cambiaso,
fundador de la Marina de Guerra Dominicana, y luchó su Goleta Aurora a la
columna de hombres haitianos que venían a invadir por mar al país el 30 de
marzo de 1844, hecho que la historia dominicana recoge con el nombre de
Batalla Naval del Tortugue, al sur de Baní. La goleta estaba armada. Fue la
primera nave de guerra de la Marina Dominicana. El patricio Juan Pablo
Duarte había previsto la invasión haitiana por tierra y mar, por lo que
contaba con la cooperación y la palabra de mi tío, Juan Baustista Cambiaso.
Así se lo hizo saber a Luis Cambiaso, su abuelo. Papá me contó que la
familia participó en la lucha de la Independencia.
HIJOS. Juan Bautista Pittaluga Nivar, fallecido a los 15 años; el mayor del
matrimonio, José Manuel, fundador del Banco Nacional de la Vivienda (VNV);
la tecnóloga médico Amadita Pittaluga de González, propietaria de los
Laboratorios Amadita Pittaluga de González.
Próxima obra. Está preparando una antología para recoger todos sus poemas,
que se llamará El comentario de sus versos. No se explica por qué los versos
de su madre son de dolor, habiendo formado una familia bonita, con
incidencia social.