LA VIVIENDA Y LOS TRABAJADORES

 

José Gómez Cerda,

Presidente de la Asociación Dominicana de Periodistas y escritores (ADPE)

 

 

Hoy surge una nueva visión sobre el tema, cuando la Superintendencia de Pensiones del Sistema de Seguridad Social anuncia que parte de los Fondos de Pensiones se invertirán en programas de construcción de viviendas para los afiliados al citado sistema.

 

 

 

El hombre, como ser humano, necesita facilidades para todo lo que sea necesario para desarrollar una vida verdadera humana, como son fundamentalmente el alimento, la educación, la salud, el vestido y la vivienda.

 

La aglomeración de muchas familias en pocas grandes ciudades industriales ha creado una serie de problemas sociales y económicos, que se reflejan fundamentalmente en las clases sociales de menos poder adquisitivo: uno de esos problemas es la falta de viviendas para las familias trabajadoras.

 

Entendemos la vivienda como la unidad habitacional que satisface las normas mínimas de construcción relacionadas con la seguridad, la higiene, la comodidad y el disfrute de un acceso fácil al lugar del trabajo, y a las servicios residenciales conexos de calidad adecuada, incluso el suministro de agua y desagües, suministro de electricidad, comunicaciones y transportes, recogida de basuras y servicios culturales, religiosos y recreativos.

 

Los diseños idealistas y utópicos de ciudades jardines se han quedado en sueños o están reservados para sectores ricos económicamente, hoy existen los grandes edificios prácticos, han  sido superados por el lucro y el comercio. Las grandes edificaciones públicas y privadas que manifiestan la grandeza imaginativa de sus constructores han relegado el interés familiar y comunitario: la privacidad se está perdiendo para dar paso a los grandes conglomerados de varilla y cemento, dejando a un lado al hombre y su familia. 

 

La planificación del mercado diseña un nuevo modo de vida para los grandes grupos humanos, especialmente en las zonas urbano-industriales, que implica inseguridad, limitación de espacios y deficiencia de los servicios elementales para el desarrollo humano.

 

Las apremiantes necesidades habitacionales de los sectores más pobres, tanto en las zonas urbanas como rurales, y su imposibilidad para acceder al crédito privado para la adquisición de este bien, se traducen en una gran demanda por las viviendas sociales ofrecidas por el Estado, por medio de los organismos especializados en viviendas, pero con el peligro de las entregas por intereses partidistas, como ha sido tradicional en nuestro medio..

 

 

La instalación de empresas de bienes y servicios que atrae mano de obra, crea la necesidad de buscar instalaciones para los trabajadores y sus familias. Los ejemplos principales son las zonas de turismo comercial y las zonas francas, donde a sus alrededores no existen viviendas adecuadas para los trabajadores, salvo raras excepciones.

 

Esta situación nos crea la necesidad de desarrollar  las capacidades y competencias de reflexión, análisis, evaluación y propuesta que permitan la elaboración de un cuerpo teórico conceptual que contribuya a pensar y elaborar una visión de futuro, sobre las viviendas de los trabajadores, que responda a los diversos requerimientos tanto de tipo territorial, social, económico, ambiental y cultural que emanan de la sociedad actual y en especial los trabajadores.

 

Los agentes urbanos, los promotores inmobiliarios, que han sido capaces de movilizar gigantescas cifras de capital para el negocio de la vivienda, y utilizar sistemas logísticos de una gran complejidad, no han podido resolver el problema de la vivienda debido a la existencia de una demanda no solvente y a la avariciosa búsqueda de beneficios.

 

Hoy surge una nueva visión sobre el tema, cuando la Superintendencia de Pensiones del Sistema de Seguridad Social anuncia que parte de los Fondos de Pensiones se invertirán en programas de construcción de viviendas para los afiliados al citado sistema.

 

Esta proposición debe contar con el respaldo de los tres sectores que sostienen el sistema de la Seguridad Social que son los empleadores, los trabajadores y los representantes del Estado, sin embargo, debe existir una transparencia para evitar vicios que se producen desde las empresas constructoras hasta los beneficiados, para que se actúe con ética, procurando el Bien Común por medio de la Justicia Social para el beneficio de los mas necesitados, aquellos que carecen de una vivienda para la protección social de sus familias.

 

José Gómez Cerda

 

Santo Domingo,

 

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José Gómez Cerda,

Presidente de la Asociación Dominicana de Periodistas y escritores (ADPE)