
HISTORIA DEL SINDICALISMO MUNDIAL
José Gómez Cerda
CAPITULO II
LOS NIÑOS TRABAJADORES
Los horarios de los niños trabajadores.
Los niños deshollinadores de chimeneas.
Informe del Comité Sadler.
Informe del Dr. Villarmé.
Los niños trabajadores de Sicilia.
Adolfo Monod.
Poema de Victor Hugo.
LOS
NIÑOS TRABAJADORES.
José Gómez Cerda,
Presidente de la Asociación Dominicana de Periodistas y escritores (ADPE)
LOS HORARIOS DE LOS NIÑOS TRABAJADORES.
Una de las consecuencias más trágicas del Liberalismo y el Capitalismo ha sido su incapacidad para mantener la familia obrera unificada.
Diariamente
millones de niños tienen que salir a trabajar en condiciones infrahumanas. El
sistema se aprovecha de ésta situación. Aquellos niños que debieran estar
educándose en las escuelas, preparándose para el futuro, deben necesariamente
que trabajar para ayudar a mantenerse
y ayudar sus hogares.
Cómo era el horario de los niños?
° En 1819 se prohibió, en Inglaterra, el trabajo
de los niños menores de 9 años de edad, en la industria textil.
° En 1833, en Inglaterra, se prohibió el trabajo de niños menores de 9 años. Los niños entre 9 y 13 años trabajaran con un horario de 8 horas de trabajo, los de 13 y 18 años un horario de 12 horas de trabajo.
° En 1836 , en Alemania se prohíbe el trabajo en
las fabricas a los niños menores de 9 años de edad, y los que estaba entre 9 y
16 años debían trabajar 10 horas al día, no podían hacer trabajo nocturno.
° En 1841, en Francia, se prohibió el trabajo de los niños menores de 8 años en la manufactura, fábricas y talleres con motores mecánicos o de fuerza continua, y en toda fábrica que agrupara más de 200 obreros en un solo taller.
° En 1842, en Inglaterra se prohibió el trabajo
en las minas para las mujeres y los niños menores de 10 años.
° En 1844 en Inglaterra se prohibió el trabajo
nocturno a las mujeres y a los jóvenes obreros menores de 18 años, también se
estableció un horario para las mujeres de 12 horas al día: un horario para los
niños menores de 13 años, con 7 horas diarias de trabajo, y un ley contra los
accidentes de trabajo de las mujeres trabajadoras.
° En 1847, en Inglaterra se estableció un
horario de 10 horas de trabajo para los niños de 13 a 18 años y para las
mujeres trabajadoras.
° En 1853 , en Alemania se prohibió , por una
legislación laboral, el trabajo de los niños menores de 12 años, en las fábricas;
de 12 a 14 años tenían horario
limitado a 6 horas al día, con obligación de estudiar 3 horas diarias en las
escuelas.
° En 1875 , en Inglaterra habían 118.000
niños menores de 13 años que trabajaban en la industria textil.
° En 1891 en Alemania se prohibió el trabajo
productivo a los niños menores de 13 años.
TESTAMENTOS.
Veamos algunos testamentos de esta situación en el
siglo XIX , en países ricos, que
demuestra lo inhumano del sistema
capitalista y del liberalismo económico.
a)
Los niños deshollinadores de chimeneas.
b)
Informe del Comité Sadler, Inglaterra 1831
c)
Situación de los niños trabajadores en Francia ( Informe del Dr.
Villarmé, 1840)
d)
Los niños trabajadores de Sicilia.
e)
Adolfo Moned
f)
Congreso de beneficiensa.
g) Poema de Victor Hugo
LOS
NIÑOS DESHOLLINADORES DE CHIMENEAS:
La
mayoría de las chimeneas primitivas eran pequeñas, median menos de un pié
cuadrado por dentro. Algunas firmas ofrecían “ niños pequeños, para
deshollinar chimeneas pequeñas”, para esto utilizaban niños de 3 y 4 años
de edad, entre ellos muchos eran robados.
A veces los niñitos eran introducidos cuando las
chimeneas todavía estaban calientes, muchos sufrían quemaduras mortíferas,
otros se perdían dentro de las cañerías y morían asfixiados.
La pérdida de la vida y la tuberculosis eran las
consecuencias más corrientes de
los “niños deshollinadores”, muchos tenían quemaduras, llagas,
infecciones, la falta de cuidados médicos y sanitarios agravaba más la situación.
INFORME
DEL COMITÉ SADLER, INGLATERRA 1831
En el año 1831, en Inglaterra se rindió el
Informe del Comité Sadler, sobre el trabajo de los niños en Inglaterra, que en
una de sus partes dice, al referirse a
esa condición:
El trabajo de los niños en las Hilanderías de
Algodón:
“ Esos niños entran en la fabrica a las 5 o
6 de la mañana y no la abandonan sino entre las 7 ó 8 de la noche, encerrados
durante catorce horas en los talleres, en medio de una atmósfera sofocante de
75 a 80 grados Fahrenheit. Sin reposo, salvo a las horas de la comida: a lo sumo
una media hora para el desayuno, por la mañana y una hora para el desayuno.
Para los niños, las horas de reposo no
son regulares: 3 o 4 días por semana, significan solamente un cambio de tarea
en lugar de vigilar una máquina en marcha, cuando está en “ descanso”,
entonces el niño debe limpiar una maquina detenida o recoger derechos de algodón,
obligado, mientras trabaja, a comer bocados en medio del polvo.
No hay asientos; sentarse es contrario al
reglamento. Desde 15 horas por día, la jornada de los niños se prolonga mas
todavía durante los periodos de actividad industrial.
En ciertas fabricas, los niños trabajan
regularmente, desde las 3 y media de la mañana hasta las 9
y media de la noche, en verano; además, dos veces por semana tienen que
trabajar toda la noche.
Los industriales más humanos se
contentan con hacerlos trabajar sólo...16 horas. No se logra de los niños un
esfuerzo tan prolongado más que por el terror.
Cualquiera que sea su cansancio, los niños
deben llegar por la mañana a la hora precisa, de lo contrario son cruelmente
castigados.
...Un niño que volvía a su casa a las 11 de
la noche, debió levantarse a las 2 de la madrugada, por tener el castigo que le
esperaba si llegaba tarde al trabajo, y cansado como estaba se arrastró hasta
la puerta de la fabrica.
En ciertos establecimientos, raramente
pasa una hora sin oírse los gritos que los golpes arrancan a los niños. A
veces los mismos padres pegan a sus hijos para evitar los castigos más
brutales, en las fábricas se les golpea con una pesada barra de hierro ( el
billyroller); suele ocurrir también que un niño rendido por el sueño se
resbale bajo la maquina y quede mutilado para toda la vida.
Por la noche, la fatiga se vuelve insoportable
que los niños preguntan con frecuencia que hora es, ansiosos de saber cuanto
tiempo va a durar su suplicio.
Un día un niño preguntó a su padre:
“Papá, que hora es?. El padre le respondió,
las siete de la tarde, y el niño respondió: Todavía dos horas antes de la
nueve?...No podré llegar hasta esa hora.
Con el corazón oprimido los padres tienen que llevar
a sus hijos a las fábricas, no pueden hacer otra cosa.
Si no hacen trabajar a sus hijos se mueren de hambre. Sólo tienen
derecho al socorro público ,“ley de los pobres”, los padres que ponen sus
hijos a trabajar en las fábricas.”
INFORME DOCTOR VILLERME:
Según el Informe de Villarmé, sobre la situación de
los niños, en Lyon, Francia, en 1840:
“Niños muy pequeños son ocupados en el torno destinado a los carretes mecánicos de las máquinas de tejer: allí constantemente encorvados, sin movimientos, sin posibilidad de respirar aire puro y libre, contraen irritaciones que se convierten en afecciones de tumores”
“Sus débiles miembros se deforman, y
su espina dorsal se desvía. Esos niños se agotan y desde sus primeros años,
son los que sueles ser siempre débiles y enfermizos, otros niños son ocupados
en hacer girar ruedas que ponen en movimiento largos mecanismos para devanar; la
nutrición de los brazos se hacer a expensa de sus piernas y estos pequeños
desdichados tienen a menudo los miembros inferiores deformados”
“Niños
que permanecen 16 y 17 horas trabajando de pie, en una habitación
cerrada, sin cambiar de sitio o de actitud.
No es un trabajo a destajo, es una
tortura: se les aplica este trabajo a niños de 6 a 8 años, mal alimentados,
mal vestidos, obligados a recorrer desde las 5 de la mañana, la larga distancia
que les separa de los talleres, a la cual se agrega, por la noche, el regreso
desde los mismos talleres. La consecuencia de ellos es una mortalidad
excesivamente elevada”.
“Es preciso ver a esta muchedumbre de niños
flacos, desencajados, cubiertos de harapos, que con lluvia y barro van
descalzos, llevando en la mano ( y cuando llueve , debajo de su ropa, que por el
aceite que ha caído de los telares se ha vuelto impermeable), el pedazo de pan
que ha de alimentarles hasta su regreso”.
LOS NIÑOS TRABAJADORES DE SICILIA:
“Imaginen que ustedes caminan sobre los cráteres de esos volcanes apagados, en forma de anfiteatro, que se extienden alrededor de la ciudad de Calanissetta, en el centro mismo de Sicilia.
Montículos de piedras amarillentas, hileras de losas
de azufre, hornos humeantes aparecen a sus miradas; y por allí cerca,
disimulado , bajo una pequeña construcción de piedra, un agujero hecho en el
suelo.
Acérquese y fíjense ustedes con sus ojos de esta sorprendente abertura y descubrirán ustedes a la luz del día que penetra por la boca de la mina, en las entrañas de la tierra, una larga escalera semidestruida, formada por peldaños dispuestos alternativamente a uno y a otro lado, y que se pierde en el fondo tenebroso de la mina a 300 metros, e incluso más profundidad, en algunos casos no hay escaleras algunas, sino un declive del que no se ve el fin.
Los niños obreros se emplean para descender ese
declive o esa escalera y para subirla catorce veces al día, cargados con peso
agotador.
Un capataz compra los niños a
familias más pobres, o mejor dicho, los toma como prendas de préstamo (
empeñados) por 50 o 100 francos que da a las familias, estipulando que tiene
derecho a servirse de los niños mientras su familia no puede devolver la suma
prestada, lo cual muy pocas veces puede hacerlo.
Las pobres criaturas, trabajando bajo el látigo del
amo, llegan sin aliento, jadeantes, doblados bajo el enorme peso, sollozando de
desesperación llegan a la superficie, y cuando han descargado su saco, se echan
al suelo, agotados, para recomenzar tras algunos instantes, su terrible faena.
El
saco se va grabando, por así decirlo, en la espalda de la víctima. Poco a poco
las costillas de la criatura se hunde, el pecho se contrae, aparece una joroba
por delante o por detrás, los miembros se agarrotan y el rostro adquiere ese
aire enfermizo y caquéctico que equivale a una sentencia de muerte.
Imposible
de ver estos desdichados sin sentirse embargado de piedad, vergüenza y espanto.
Sus horribles fisonomías se fijan en la memoria como un remordimiento, y el
deber se renueva cada vez que se habla de ello o se piensa en ellos.
No se puede imaginar un espectáculo más
triste y más bárbaro que este sacrificio premeditado contra la más tierna
infancia, sacrificio sin parangón en las costumbres de la humanidad más
primitiva.”
ADOLFO
MONOD.
“Veamos
todos los días como los jefes de taller abusan de la necesidad del pobre para
obligarle a un trabajo excesivo que arruina a la vez el espíritu, el alma y el
cuerpo.
Vemos a verdaderos chiquillos trabajar en fábricas
desde las seis de la mañana hasta las diez de la noche, con apenas tiempo para
comer y dormir....”
POEMA
DE VICTOR HUGO.
de los cuales ni uno solo ríe,
y esos dulces seres pensativos, enflaquecidos
por la fiebre,
esas niñas de ocho años que vemos andar
sola?
...Van a trabajar quince horas en las fábricas,
van a hacer eternamente, desde el alba hasta
la noche,
en la misma prisión, el mismo movimiento.
Jamás pueden detenerse, jamás podrán jugar.
Y que palidez ! La ceniza está en sus
mejillas:
Apenas apunta el día ya están fatigados...
Maldito sea el trabajo odiado por las madres !
OH Dios !
Maldito sea ,en nombre del mismo trabajo.
En nombre del mismo trabajo, santo, fecundo,
generoso
que
hace libre al pueblo y feliz al hombre.
CONGRESO
DE BENEFICIENSA.
“Nosotros
hemos introducido medios de distracción para los niños trabajadores.
Les enseñamos a cantar durante el
trabajo y a cantar igualmente trabajando: estos les distrae y le permite aceptar
con valor esas DOCE HORAS DE TRABAJO que son necesarias para procurarse los
medios de subsistencia.”
El industrial belga, Sr. Scrive, en el Congreso de
Beneficiensa
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