LA DOCTRINA SOCIAL CRISTIANA
21 Congreso de INFEDOP
17 DE MARZO 2008-
Monterrey, MEXICO
Queridos delegados al 21avo. Congreso de INFEDOP
Sean mis primeras palabras para agradecer la invitación que me hiciera el amigo Bert van Caelenberg, Secretario General de INFEDOP, para dirigir algunas ideas a este Congreso, que se celebra en Monterrey, México.
La Revolución Industrial, el sistema que cambió el mundo del trabajo humano por la eficacia de las máquinas, que generó el Capitalismo como sistema económico, el Liberalismo como sistema político, que dio nacimiento a la clase obrera y como consecuencia al sindicalismo, es el proceso que originó la cuestión social.
El cristianismo social es la posición humanista frente a la cuestión social, es algo relativamente nuevo en la historia de la humanidad, realmente se inicia a principios del siglo XIX; constantemente se actualiza en base a estudios, investigaciones, análisis e interpretaciones de la realidad, confrontándolos con los principios, valores y éticas del cristianismo social.
Los dirigentes y militantes del sindicalismo humanista y cristiano encuentran en las Sagradas Escrituras, la Biblia, una fuente para estudiar y tener una formación espiritual, especialmente de los asuntos sociales y materiales.
El sindicalismo humanista tiene su base fundamental en los principios de la Doctrina Social Cristiana, que le otorga supremacía al trabajo sobre el capital y al aspecto espiritual por encima de lo material.
La cuestión social es analizada e interpretada en las encíclicas sociales, partiendo de Rerum Novarum (1891), Quadragesimo Anno (1931), Madre y Maestra (1961), El Trabajo Humano(1981) y Centesimus annus (1991), que en su contenido expresan la Doctrina Social Cristiana, la responsabilidad de los laicos en el conocimiento y responsabilidad de la aplicación de esa Doctrina.
Las encíclicas sociales, junto con aportes de laicos, constituyen una doctrina social, que marca el modelo para las actividades sociales de los cristianos en el mundo real, ahora y aquí.
La base de la Doctrina Social Cristiana es la concepción cristiana de la vida y sus referencias a los valores espirituales y morales.
Los defensores y exponentes de la Doctrina Social Cristiana deben conocer profundamente la vida, pensamiento, acción y ejemplo de Cristo, que es la base de la doctrina. De nada vale conocer todo lo material, moderno y de actualidad, el fondo está en el conocimiento del centro y modelo, que es Jesucristo.
La acción se centraliza en el papel protagónico del hombre, con una visión cristiana de la persona humana y de la sociedad.
La Doctrina Social Cristiana pone al hombre por encima de los instrumentos materiales como son el dinero, el capital, el partido político y el estado, sin menospreciarlos, pero todos ellos deben estar al servicio del hombre y de la sociedad.
Los valores fundamentales de la doctrina Social Cristiana están en la defensa de los derechos y libertades de la persona humana, el trabajador y su familia, las asociaciones intermedias, el papel del estado, el supremo interés del pueblo y la solidaridad nacional e internacional.
LA PERSONA HUMANA
El principio fundamental del HUMANISMO INTEGRAL y la Doctrina Social Cristiana es LA PERSONA HUMANA; cada uno de los seres humanos es el fundamento, el sujeto y el fin de toda la vida social.
La persona, dotada de inteligencia, razón y voluntad, genera deberes y derechos que deben ser inviolables.
El hombre, compuesto de cuerpo material y alma espiritual, debe estar por encima de los animales, maquinarias y otros instrumentos materiales, porque el hombre (género humano: hombre y mujer), está hecho a semejanza de Dios, además redimido por Jesucristo.
EL TRABAJO
El trabajo es un deber, además un derecho que asiste a todas las personas humanas, debe ser valorado o tratado como una expresión humanista, no como una mercancía.
El trabajo debe ser considerado como la expresión de un servicio que se hace en función del bienestar de la sociedad.
Uno de los principales tesoros que tenemos los hombres es el poder poner nuestras facultades intelectuales, corporales y morales al servicio del trabajo productivo. Por eso, todas las riquezas acumuladas en las naciones son el fruto de generaciones de hombres y mujeres que han contribuido con sus esfuerzos al progreso de toda la humanidad.
El trabajo tiene supremacía sobre la producción y el capital, porque es el esfuerzo humano; por tanto no puede permitirse que existan trabajos inhumanos.
El trabajo debe ser valorado por lo que es, en sólo por lo que produce. En la sociedad actual no se valora el trabajo como una expresión humanística, sino por su capacidad de producir bienes o servicios.
La JUSTICIA SOCIAL
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Todo ser humano, tiene necesidades fundamentales en común, por ejemplo: vivir, comer, salud, trabajo, tener una casa donde vivir, tener acceso a los centros sanitarios, tener identidad y educación, servicios básicos, agua, electricidad, y poder expresarse. Por el simple hecho de ser persona, cada individuo tiene derecho a ver sus necesidades satisfechas, de la manera más apropiada a su propio desarrollo. |
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Cuando estas necesidades fundamentales no se satisfacen, tenemos que enfrentarnos a la injusticia. La pobreza es la injusticia más fundamental y más extendida: no permite el acceso a otras necesidades fundamentales, como un nivel de vida razonable, una alimentación sana, asistencia médica, seguridad social, un medio ambiente limpio y un empleo justo. |
La igualdad entre los hombres se vincula a la dignidad de la persona y a los derechos que de ésta se derivan.
La dignidad de las personas humanas exige el esfuerzo para reducir las excesivas desigualdades sociales y económicas. Impulsa a la desaparición de las desigualdades inicuas.
La solidaridad es una virtud eminentemente cristiana. Es ejercicio de comunicación de los bienes espirituales aún más que comunicación de bienes materiales.
EL BIEN COMUN
El bien común es el conjunto de condiciones, de variado orden, que favorecen y permiten el desarrollo integral de la personalidad humana.
Dentro de la Doctrina Social Cristiana la declaración del concepto está en el bien común, es el fin de la sociedad y del Estado, y tiene la justicia social como instrumento para alcanzarlo; además índica que se deben crear las condiciones y el ambiente, para que cada ser humano pueda desarrollarse en el orden familiar, cultural, social, político y económico.
El bien común es superior al bien individual, porque el último comprende el bien de una persona y el primero el bien de la comunidad; también es superior a la suma de los bienes individuales, porque las condiciona a todos.
Así como la sociedad está al servicio de la mayoría de las personas que la integran, el bien común debe estar al servicio del bien de las personas, representado por la justicia, la prosperidad y la seguridad.
El bien común es público, no privado; es social, no individual; es universal, no particular; es común a todos los hombres, no es propio de grupos minoritarios.
La Doctrina Social Cristiana:
La Doctrina Social Cristiana expresa principios y valores para ser confrontados con la realidad económica, política, social y cultural de cada sociedad en especial, para utilizar los métodos de análisis e interpretación de cada realidad concreta y buscar soluciones a los problemas, necesidades y aspiraciones de la mayoría de la población : el pueblo.
Una responsabilidad social nos hace buscar en la reciente historia del cristianismo social para ver claro el panorama, poder analizarlo e interpretarlo a la luz de estos pensamientos; así podremos organizar el pasado en función del presente, esclareciendo el destino del hombre y la evolución de la sociedad.
Es distinta al capitalismo que tiene como fundamento el dinero y los valores del capital; es diferente al neoliberalismo, que tiene como centro al mercado y la competencia, también es distinta al comunismo que da supremacía al partido político y a la concentración del poder en el Estado.
La Doctrina Social Cristiana es una parte integrante de la concepción cristiana de la vida.
Una doctrina social no se enuncia solamente, sino que se lleva también a la práctica en términos concretos. Esto se aplica mucho más a la Doctrina Social Cristiana, cuya luz es la verdad, cuyo objetivo es la justicia, cuya fuerza impulsiva es el amor.
La Doctrina Social Cristiana pretende que cada persona descubra el papel irremplazable que debe desarrollar en la sociedad, con plena autonomía; al mismo tiempo ofrece la oportunidad de que hombres y mujeres que tengan las mismas ideas y principios sean capaces de hacer un programa común, con objetivos definidos.
Debemos tener presente algunos personajes, que son modelos que pueden servir para conocer el estilo de vida de esas personas, documentos, pensamientos, obras y acciones que tienen vigencia en la actualidad.
Estos personajes pueden servir como fuente y razón de inspiración para políticos, sindicalistas, trabajadores sociales y todas aquellas personas que desean ser militantes del cristianismo social.
Las fuentes de la Doctrina Social Cristiana están en la vida, pensamiento y acciones de Cristo, explicadas en la Biblia, con una experiencia de más de 2.000 años de existencia activamente positivos, esas fuentes son expresadas en diferentes niveles;
Los planos del cristianismo social se expresan así en la vida del hombre:
a) La vida del espíritu, que comprende:
Principios y Valores universales.
Primacía de lo espiritual sobre lo material.
La fe.
b) En el orden social, que se da:
La Doctrina se refiere a la cuestión social expresada en las encíclicas sociales y otros documentos sobre temas sociales.
c) Interpretación laica de los hechos sociales:
Pensamiento y acción se confrontan con la realidad del ambiente.
Cuestiones sujetas al juicio de la razón.
Análisis e interpretación de la realidad, teniendo con referencia y confrontación de los principios y valores cristianos.
Ante la actual crisis de líderes universales, debemos buscar en los maestros, aquellos que han hecho grandes aportes al pensamiento social cristiano, desde diversas posiciones, y diferentes culturas, pocas y países, pero todos con el cristianismo como base fundamental para sus acciones y actividades.
Federico Ozanam, José Cardijn, León Bloy, Jacques Maritain, Emmanuel Mounier, Monseñor Ketteler, Tristán de Atahyde, Konrard Adenauer, Alberto Hurtado, Jorge La Pira, y otros más, deben ser líderes del dominio de los militantes de la Doctrina Social Cristiana, así como las encíclicas Rerum Novarum, Quadragesimo Anno, Madre y Maestra, El Trabajo Humano y Centesimus Annus.
Los sindicalistas cristianos estamos viviendo actualmente en una época de sumisión a otros pensamientos, por eso se hace más necesario que nunca, el mantener, promulgar, difundir, defender y practicar la Doctrina Social Cristiana, como expresión representativa de los trabajadores y empleados en todo el mundo.
Este es un esfuerzo para dotar a aquellos que buscan una expresión para su trabajo sindical, de una doctrina basada en el Cristianismo, que es el sistema más revolucionario de la humanidad.
Quiero felicitar sinceramente al 21 Congreso de la Federación Internacional de Empleados Públicos (INFEDOP), por incluir en sus discusiones un tema ideológico, como es la Doctrina Social Cristiana, precisamente en estos momentos, cuando muchos sindicalistas han perdido el sentido de los principios, los valores y la ética, y se han ido al pragmatismo. La historia juzgará y premiará a quienes han reafirmado su ideología humanista y espiritual.
Los sindicalistas de inspiración humanista y cristiano debemos confrontar la realidad, sin temor ni miedos; con una firme decisión de poner en práctica los principios, valores y la ética cristiana.
José Gómez Cerda